09 marzo 2010

Pérdidas, ganancias, tesoros encontrados

Han pasado meses, año y pico incluso, sin que dejara algún recado por aquí. Todo 2009 en blanco con todo lo que cambió mi vida, una vez más, y todo lo que estaba por venir. Quién no recuerda aquél camino de Santiago sobre el que ni siquiera sé si escribí... Han pasado casi tres años desde entonces. Miles de sucesos a mi alrededor. Buenos, malos, mejores... Y ahora estoy aquí, sin apenas dormir, pero cansado. Satisfecho. Contento. ¡Muy feliz, venga, va! Naide entró en mi vida para no querer que salga ya nunca más tiempo atrás. Pero ahora es un ancla mucho mayor el que nos une. Y todo ello a pesar de los proyectos laborales recién empezados (atrás quedaron los periódicos e incluso la radio, para iniciar un nuevo giro en televisión). Una vez más, una Mano que ya conozco bien a pesar de no querer verla muchas veces, de olvidarla intencionadamente, de usarla de excusa cuando no debo, me guía por el camino que tiempo ha pedí que me abriese. Una vez más, y con ayuda de mi alma gemela, veo cuán errado estoy y, sin embargo, cuanto sigo debiendo agradecer. América se me abre de par en par. Todo lo que tengo alrededor tiene fecha de caducidad por fin. Engaño a algunos por mi propio bien, aunque mis ojos no pueden mentir, creo. Antes de acabar este año que empieza a correr, acabaré si todo sale bien iniciando una nueva vida, otra vez, a miles de kilómetros llevando por principal zurrón un corazón lleno de sentimientos, lleno de ti, y una cabeza con miles de experiencias. Todo ello a mayores del resto de mi vida que viajará conmigo allá donde esté. El viento sopla desde el Gurugú. Vene de más allá del Atalayón, de Nador, de Argelia, para llevar mis pensamientos hasta Pernambuco... ¡Y más allá! ¡Hasta donde sea! Mi vida comienza allí. Mi vida me espera allí. Gracias, Dios (y dejo el tono agnóstico y material que casi me obligo a adoptar), porque sigo sin sondar toda tu generosidad.

31 diciembre 2008

Realidades de Melilla

En mi más que corta carrera laboral, nunca me había sentido tan desamparado y engañado laboralmente como en Melilla. Con independencia de la empresa en la que esté, considero que aquí los únicos que tiene perfectamente cubiertos sus derechos son los funcionarios -ciudad de melillitas, militares, funcionarios y potenciales reclusos en otro entorno que no fuese éste-. Melilla da miedo. La existencia de sindicatos sólo se ve sustentada por su capacidad de hacer oídos sordos a las necesidades de aquellos por los que deberían velar, malgastando sus horas en estériles luchas de poder entre ellos, con las administraciones... Pero siempre ajenos a los trabajadores. Su único interés es dar guerra, su protección sólo abarca desde el momento en que se huele una denuncia, una polémica... carnaza. 
¿Y qué hacemos los trabajadores? Agachar la cabeza y seguir tirando. La patronal nos tiene cómodamente amarrados, amparada en su libertad de movimientos y en nuestra carencia de medios y apoyos. La Ley no existe en Melilla más que para tirársela unos a otros a la cabeza.
Acabo de abandonar El Telegrama; supuestamente, desde que di el aviso (con 15 de días de antelación, o casi) y contando con los correspondientes días de vacaciones, ayer finiquitaba mi contrato. Nada que ver, el mismo día que comenzaban mis 'vacaciones', hicieron expirar mi tiempo. He aceptado no persistir en mis reclamaciones salariales legalmente justas firmando un finiquito con pocos visos de corrección. Una vez más, mi falta de agallas o mi interés por no dejar cadáveres ni enemigos a mi paso han beneficiado más a quien menos lo necesita. De tonto, soy una oenegé con patas.
El sábado, un día después de empezar 'las vacaciones', comencé a trabajar en El Faro. Ingénuo de mi, ante mi ilegalidad -supuestamente aún tenía el contrato vigente con la otra empresa- decidí no firmar ninguna información hasta haber cumplido el tiempo reglamentado. De hecho, cuando me dijeron que mi contrato entraría en vigor ayer mismo, casi lo vi con buenos ojos para no crear vacíos legales. El único vacío ha sido el que me ha hecho trabajar ilegalmente y sin descansos durante tres días en El Faro, a los que sumo la semana entera de 'despedida' del Telegrama y la que me queda por delante antes de poder disfrutar de mis minivacaciones -a ver si al menos consigo colarlas como días de descanso- en Palencia a precio de avión de puta.

10 septiembre 2008

Error no, disfrute

No fue un error venir. Lo sé y no sé porqué lo escribo, pero no fue un error. Ni siquiera siento que necesite repetírmelo, pero lo hago. Al menos me mantengo firme en mis convicciones. No me dejo manipular o al menos sí soy consciente de cuando sirvo de instrumento. Me creo mi profesionalidad y trato de llevarla justamente... No, tampoco exageres. Estás comiendo mucha mierda y aunque la vomites después, el sabor queda. Más que el sabor, la vergüenza de saber que parte de ella la has tragado. Es lo que hay, y la marcha atrás ni te la planteas, aunque hayas tenido pesadillas con ella. ¿Qué sucede entonces? A qué viene este escrito de reafirmación? Mira los factores positivos. Ahora sabes que hay sitios peores. No has caído, sólo estás aprovechando el tropiezo para coger impulso. Y realmente este escrito sólo sirve para mortificarte en tu cabezonería y hacerte ver tus errores... -¡no, la palabra ERROR está en mal lugar!- Tus... no me sale ahora la palabra, para variar. Dejémoslo en que está valiéndote para ver distintas posibilidades. Aún no es tarde para retomar tu vida desde otros ángulos. Haces lo que te gusta, pero no como te gusta. Bien, es un paso. Tienes más gustos, y en Melilla los tienes más cerca que nunca. Disfruta de las nuevas amistades, de las experiencias, cultiva todo ello, cuídalo, mímalo y hazlo que crezca en tu corazón y en tu cabeza, y así este escrito no te servirá más que para reírte de tu pasado cuando lo vuelvas a leer como hasvuelto a reírte al leer otros escritos pasados. Sobrevive, y aprende.

25 agosto 2008

Tristeza

Me llegaron tristes noticias desde las orillas del Plata. Murió Alfredo. Se fue sin poder coger el siguiente subte de su lista después de una intensa jornada de trabajo a su estilo, yendo y viniendo de un sitio a otro, sin perder su actividad constante pese a los años, y metódica como buen germano. Adiós a ese buen amigo, familiar, planeador. Buenos Aires sin ti pierde un poco. Ni siquiera pudiste entonar aquello de 'adiós muchachos, compañeros de mi vida, barra querida...' Pero en su lugar, permíteme variar levemente el tango asegurando esto:
Dos lágrimas sinceras derramo en tu partida, yo como parte de la barra querida que nunca te olvida.
Me alegra al menos saber que fiel a tu metodismo, dejaste una mujer a la que no pilló (al menos de entrada, y así espero que siga) tu muerte tan desprevenida como para desesperarse. Nos has sorprendido, pero seguro que fuiste con todo atado... excepto tu regreso a España y nuestro reencuentro. Ese lo dejaremos para más adelante, viejo. Sabé que de este compromiso no te librás

14 agosto 2008

Están a-chinaos estos racistas anglosajones

¿Quiénes si no sus primos y los anglosajones
iban a venir a tocarnos con el racismo los cojones?
Nuevamente los españoles somos racistas, al menos en lo deportivo, que es donde les mojamos la oreja una vez sí y otra también en los últimos tiempos. Lo dicen ellos porque sí, supongo que porque son ellos los que más saben de racismo; porque un gesto infantil como es achinarse los ojos es una ofensa para todos los asiáticos. Lo raro es que al respecto no se hayan manifestado los supuestos indignados, sino algunos de los pueblos que más hicieron en la historia por ofender y humillar a un pueblo que terminó reventando y convirtiéndose en la principal amenaza de la prepotencia de americanos y, sobre todo, ingleses.
Ellos, que saben lo que es ser perseguidores de razas, sociedades, religiones y culturas. Y no porque lo aprendan en sus libros de historia, sino porque aún lo practican, que no hace falta remontarse a los tiempos de las guerras zulús o a los años del terror de Cromwell; a la exterminación de los pueblos indios o los negros años 30 a 50 en los Estados del Sur, sin contar los millones de personas hacinadas en oscuras bodegas de barcos pirata que se lucraban con la trata de esclavos entre una y otra orilla del Atlántico.
No, son los españoles los racistas. OTC. ¡Olé tus cojones!

31 julio 2008

Sobre iglesias de pueblo y sus misas

Hoy recibía el correo del Telegrama una carta a la que me he permitido el lujo de contestar yo mismo. A continuación transcribo el texto remitido y mi respuesta:
...
La Iglesia no te ayuda con los horarios de las misas Cada verano mi familia y yo viajamos por España y nos las vemos y deseamos para encontrar disponibles en internet los horarios de misas de los pueblos que vamos a recorrer, mejor dicho, no existen, a la vez que aparecen informaciones irrelevantes que nada tienen que ver con los Sacramentos. A esto se añade el agravante de que muchas parroquias están casi siempre cerradas con dicho horario colocado de puertas adentro. Me parece que las diócesis correspondientes de la Iglesia católica tendrían que tomarse en serio lo de las nuevas tecnologías y de paso a sus fieles, dejando más tiempo las puertas abiertas de los lugares de culto para poder obtener con antelación la información suficiente y cumplir así con el precepto dominical.
...
Como redactor del Telegrama de Melilla y habitante de uno de esos pueblos me permito la licencia de contestar a su escrito La Iglesia no te ayuda con los horarios de las misas y me pregunto de dónde es usted. Lo primero por sus peticiones. Sepa que cada vez la iglesia española cuenta con menos 'personal' y cada vez de mucha más edad que tiene que hacer frente a multiplicar sus labores en un territorio más y más extenso. Por ejemplo, cuente usted cuántos pueblos tiene la provincia de Palencia con sus respectivos templos (191, se los digo yo, y algunos con hasta cuatro parroquias para poco más de medio millar de habitantes, sin contar ermitas, conventos, monasterios y similares) y cuántos curas para atenderlos. También se lo digo: los sacerdotes más jóvenes se marcan 'machadas' de hasta 100 kilómetros los domingos para dar una docena de misas. Entienda usted que es difícil hacer coincidir sus horarios con los de su familia.

Respecto a lo de sus puertas abiertas, usted no conoce a Eric el Belga, ¿no? Si no es así, le comento que se trata del mayor maestro de ladrones de arte sacro de Europa. Durante décadas saqueó los desatendidos templos de toda España aprovechando los tesoros custodiados en pueblos fantasma. Como él, cientos de aprovechados hicieron fortuna a costa de Alejos de Vahía, Berruguetes y Siloés y todo porque la Iglesia persistía en mantener los templos abiertos, por si alguien pasaba a rezar antes o después de la misa. Craso error que, afortunadamente, se comenzó a paliar en serio en los años 80. La solución era fácil: Para rezar no hace falta estar entre cuatro muros románicos y para admirar tesoros artísticos, aunque sea fuera de su entorno pero protegidos, están los Museos Diocesanos (si no, aún hay vecinos en algunos sitios que cuentan con una copia de la llave para mostrar, cuando tienen tiempo, lo que queda de las iglesias). Los preceptos dominicales, en cualquier capital, los tiene casi cada media hora. Al menos en Castilla.

En cuanto a lo de Internet, sepa que hay cosas que, desgraciadamente, siguen siendo tradicionales como es la misa de domingo a una hora que todos los feligreses conocen. Craso error que poco a poco la Iglesia va cambiando. Las nuevas tecnologías no están reñidas con los Sacramentos y la Iglesia se lo toma todo lo en serio que puede pero le propongo otro dilema: Intente hacer que una tropa de personas de bastante edad (pasada de largo la setentena buena parte de ellos) comprenda ,no digo ya Internet, sino sólo el funcionamiento del ordenador tan bien como un chaval de 15 años. Espero que este escrito sea lo suficientemente informativo y preciso para su interés religioso y/o cultural. También, por qué no decirlo, para animarla a conocer, si no los conoce ya, los tesoros de una de las provincias más históricamente ricas de España.

28 julio 2008

Acampada en Charrani

Nunca en mi vida había visto tantos millones de estrellas de una tacada. Imgina la situación: Una playa perdida al pie de las escarpaduras del Rif oriental en la costa occidental de este saliente de tierra africana en el que nos encontramos, noche cerrada sin atisbos de que fuese a aparecer la luna al menos hasta bien pasadas las horas, un cielo impoluto de nubes... Y nosotros ahí abajo, disfrutando de la situación, liberados de los problemas y preocupaciones del día a día, con toda una jornada aún por delante para volver a la realidad melillita, por un lado, y benienzarense por la otra.
Todo comenzó después de que, tras una maratoniana jornada de trabajo, tuviéramos que pasar Dani y yo la frontera de forma algo particular cuando constatamos que el colega que se había comprometido a pasarle el coche nos había dejado tirados. A partir de ahí, recoger a Kamel, Mimon y Mustapha -que nos llevó hasta Farkhana- y hacer que las horas dejaran de tener sentido. De camino a Charrani, el haber recogido a un hombre -que resultó ser uno de los 'guardas' de la calita- nos permitió contar con dos tiendas de campaña perfectamente dotadas y evitar tener que montar la nuestra en plena noche. Así que la cena se hizo en la zona de acampada, y la siesta -porque con lo poco que duró, desde la salida de la luna hasta el amanecer, no puede considerarse sueño- a apenas cinco o seis metros de donde morían las olas entre la arena.
Nadar en la zona de las rocas en plena madrugada, abriendo aún más el apetito antes de cenar, rodeados de miles de microorganismos iridiscentes que competían en la superficie con las estrellas del cielo, fue una sensación irrepetible. Sólo un pero: las secuelas físicas que me dejó haberme liado a patadas y pisotones con todos los erizos de mar de la zona y mi dificultad para salir del agua entre las rocas y las olas sin una visibilidad muy cierta. Vamos, que ayer por la mañana acuñé una nueva expresión para definirlo: "Me he llevado golpes hasta en el pingüino chico de la pierna".
El despertar, como digo, fue temprano. Apenas asomó el sol por encima de las montañas, levantamos la cabeza, vimos las olas batiendo un poco más allá del horizonte de nuestros propios pies y hala, a las rocas otra vez. Nota particular: saltar desde unos seis metros de altura y golpear contra el agua con todo mi volumen empujando por detrás del primer punto de impacto, entraña cierto picor de cabeza. Y eso que, debido al estado de mis piernas, no podía permitirme el lujo de coger carrerilla.
Así comenzó el domingo. Y así podía haber seguido si no hubiese sido porque a mediodía (o ya por la tarde, vete tú a saber), marchamos a una zona más cercana a Tres Forcas pero en la costa oriental, donde sabíamos que estaban el resto (Belén, Sonia, Andrés, Domingo y Caque). De entrada no los encontramos, así que Kamel se puso a hacer la comida (es el Arguiñano rifeño) y precisamente cuando estábamos acabando, dispuestos a sistecita y baño final, nos encontraron ellos a nosotros. Pues nada, oye, a recoger y en vez de baño, tomar un te en Nador y hacer alguna comprilla antes de comprobar si al final los manifestantes habían cumplido su amenaza de chafar la vuelta del finde de todos los domingueros melillenses. Afortunadamente no fue así y pudimos entrar de nuevo en suelo patrio sin más novedad que un cansancio acumulado que sigue haciendo mella hoy lunes.